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domingo, 20 de marzo de 2011

EL TARJETON


----------------------------Por: Pedro Gerardo Tabares C

La elaboración del tarjetón debe hacerse con la mayor precisión por un grupo de funcionarios o empleados que en sus carreras hacen cambios sin metodología y no con precisión en la ley, que debe determinar la forma de confeccionarlo con datos específicos.

 Las personas que lo diseñan deben atender la investigación que se haga, con el alcance de auscultar la persona del común que tiene una mediana cultura y por ello con dificultades de asimilar claves, referencias, remisiones y otras características comunes de los documentos, para simplificar el señalamiento de los candidatos de preferencia. Se usaron las fotografías que puede ser el sistema más práctico para identificar un candidato, que seguramente si se su imagen va acompañada de partido fácilmente se identifica el voto. Sin embargo, esta referencia puede no ser la ideal, pero sirve para decir que con referencias al mismo la encuesta sobre identificación con varias posibilidades puede orientar para evitar el cúmulo de votos nulos. Ya no existe ese desorden que destruyó la patria con una cantidad inconcebible de partidos que desorientaron la política y la convirtieron en lo que es hoy. Esas circunstancias permiten que haya análisis para volver sobre buenas costumbres, transparencia y que vuelva la creencia en lo que la gente dice. La campaña no puede ser educativa, porque está dirigida a todos los niveles culturales, pero si con la voluntad de llegar a quienes no poseen un nivel intelectual que les permita analizar en pocos minutos la trascendencia de sus actos. No se trata de lo que se pueda decir, sino de auscultar la objetividad del votante para la integración solución y seguridad. Se requiere inducir a la comprensión inmediata dentro de lo normalmente factible que al entregarlos sea inmediata la consecuencia del voto electrónico que sigue siendo el más efectivo por la sencillez, pero que aún le falta mucho para evitar la manipulación de manera aparentemente simple.

Los dineros que se destinan a las elecciones, no pueden dejar de lado que el fin de las justas electorales es permitir que se escoja un candidato, bajo los enunciados de la democracia, sin influencias y hasta secreto, última acepción que no tiene connotación, porque nunca la ha tenido, y además forma parte en la idiosincrasia de la personalidad, similar a la religión.

Debe pues orientarse la aspiración de elecciones gallardas dirigidas a tener confianza en que quienes son reconocidos por la autoridad electoral, no tienen votos para que lleguen meses después, o que hubo intervención desautorizado por la Ley, en su depósito en las urnas, lo que equivale a decir, la existencia de un aparato electoral técnico, capaz y pulcro dentro de las posibilidades.
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